InicioNoticiasEntidades sociales adheridas al programa de Afundación y Matia Instituto «Conociendo las emociones» destacan el impacto positivo en las personas mayores participantes

Entidades sociales adheridas al programa de Afundación y Matia Instituto «Conociendo las emociones» destacan el impacto positivo en las personas mayores participantes

26.02.2025
  • Nueve entidades pusieron en marcha el programa con el apoyo de la Obra Social de ABANCA en 14 localidades gallegas.
  • El proyecto demuestra que formarse para adquirir competencias emocionales mejora el bienestar de las personas mayores.
  • Ha sido codiseñado con socios y socias de los espacios +60 de Afundación y en colaboración con Matia Instituto, entidad dedicada desde hace más de 20 años a la investigación en materia de envejecimiento.

Nueve entidades sociales desarrollaron el programa de Afundación «Conociendo las emociones» entre octubre de 2024 y enero de 2025, con un total de 136 participantes en 14 localidades gallegas. La iniciativa se ha llevado, por primera vez, fuera de los espacios +60 Afundación, tras ser testada, validada e implementada en tres ediciones sucesivas en las que participaron 255 personas de distintas localidades gallegas, tanto rurales como urbanas. Codiseñado con personas mayores, los resultados obtenidos en la investigación realizada por Afundación y Matia Instituto evidencian que el programa permite la mejora del bienestar y la adquisición de competencias emocionales de quienes participan.

La Confederación Gallega de Personas con Discapacidad (COGAMI) desarrolló el programa en las localidades de Arteixo, Tomiño, Porriño y Rois, con un total de 36 personas que resaltan la importancia de entender lo que nos pasa. En palabras de la psicóloga facilitadora de la residencia de Arteixo, Rebeca Pérez, «fue una experiencia de crecimiento y enriquecimiento personal y emocional maravillosa, en la que tuvimos la oportunidad de sumergirnos y compartir nuestro mundo interno». Tanto para Patricia Martínez como para sus compañeras Paula Puga y Rosa María Bouzón, psicólogas facilitadoras en Porriño, Tomiño y Rois, «el tema emocional es siempre una asignatura pendiente. “Conociendo las emociones” generó un clima de confianza y bienestar en las personas participantes y al mismo tiempo se conocían un poco mejor a ellas mismas».

Desde la Asociación Cultural Gallega de Formación Permanente de Adultos (ATEGAL), donde desarrollaron el programa en sus aulas de Santiago y Lalín con 21 personas, las psicólogas facilitadoras Majo Fares y Belinda López valoran la importancia de crear un espacio de aprendizaje mutuo: «en cada sesión los participantes se marchaban agradecidos por el trato, el ambiente y los conocimientos adquiridos, sin embargo, lo que quizás no saben es que nosotras también llevamos algo valioso: cada día aprendemos de ellos, de sus experiencias y de su manera de ver la vida».

En la Asociación gallega para la ayuda de los enfermos con demencia tipo Alzheimer (AGADEA), que contó con la participación de 20 personas en sus centros de Ribeira y A Estrada, Alba Iglesias subraya como psicóloga facilitadora «el aprendizaje a nivel personal y profesional». En sus beneficios abunda también desde la misma función Taida Sánchez, quien destaca que «el programa fue diseñado con gran sensibilidad y precisión, logrando adaptarse perfectamente a las necesidades de las personas mayores. Creo que los participantes no solo llevan conocimientos teóricos y herramientas prácticas, también una mayor reflexión e introspección sobre sus emociones, sentimientos y su manera de afrontar situaciones complejas».

Cruz Roja Lugo resalta el impacto positivo en el grupo de 10 personas que participó dentro del marco de su programa “Abuelos y abuelas educadores”, que destacan por ejemplo que «no imaginaba que las emociones tenían tanta importancia y utilidad», que «es agradable comprobar que no eres un bicho raro por sentir como sientes, que hay más gente que se emociona como tú» o que aprendieron a «utilizar la respiración para gestionar las emociones que antes me dejaban sin voz». En palabras de María Rodríguez Navarro, psicóloga facilitadora, «las sesiones fueron muy enriquecedoras y comprobamos cómo las personas participantes afrontan las situaciones diarias de un modo más adecuado».

Desde la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer y Otras Demencias de Pontevedra (AFAPO), donde desarrollaron el programa con 8 personas, valoran la importancia de entender lo que nos pasa: «el aumento de la toma de conciencia emocional que observo en el día a día de los participantes es impactante», subraya María Solla, psicóloga facilitadora.

En el centro de día Mimosas de O Grove, Eva Fernández, también como psicóloga facilitadora, relata cómo le sorprendió la implicación de las 12 personas participantes. «El diseño de las actividades permitió crear un espacio de seguridad donde abrirse y arroparse. Pienso que se desató un interés por la salud emocional muy necesario».

En sus beneficios abunda también Marisol Fernández, psicóloga facilitadora del centro de día Contigo Bueu donde participaron 10 personas, quien destaca que «ahora que tenemos más conocimiento sobre este mundo de las emociones, sabemos qué es tener miedo, qué es sentir ira. Y no está mal sentirse así. Aprendamos a utilizarlo en nuestro beneficio».

Desde el Centro de Desarrollo Rural del Viso, que desarrolló el programa con 9 personas en Xinzo de Limia, subrayan la importancia de realizarlo en un entorno rural. En palabras de su psicóloga facilitadora, Estela Villarino, «reconocer cuáles son las emociones básicas y aprendidas y no rechazar el miedo, la tristeza o el orgullo, o saber que la alegría no es permanente y que saborearla puede llegar a ser un gran don, y descubrirlo con cada una de las personas del grupo fue emocionante, bello y retador. Uno de los proyectos más gratificantes para mí, tanto a nivel profesional como personal».

Por su parte, Fernanda Patiño, destaca como psicóloga facilitadora de la Asociación ourensana de esclerosis múltiple, párkinson y enfermedades raras (AODEMPER), donde contaron con 10 personas, que «es muy gratificante facilitar el conocimiento de las emociones, siendo partícipe de la reacción de sorpresa que genera y la satisfacción de las personas participantes al aplicar lo aprendido en su vida».

Tras estas experiencias, el próximo otoño se sumarán nuevas entidades al programa y en enero de 2026 se desarrollará la segunda fase del proyecto, «Profundizando las emociones», ya implantada en los espacios +60 Afundación. Esta propuesta tiene como objetivo trabajar emociones más complejas como la soledad, la ansiedad o la culpa a partir de situaciones cotidianas, buscar estrategias funcionales para abordarlas y reflexionar sobre cómo mejorar las interacciones con personas cercanas.

El programa

Adquirir competencias emocionales, también después de cumplir más de 60 años, es una herramienta de extraordinaria utilidad para la mejora del bienestar. Así se desprende de la investigación de los resultados del proyecto «Conociendo las emociones», de Afundación, desarrollado en colaboración con Matia Instituto, entidad de referencia en envejecimiento con más de 20 años de trayectoria. Tras compartir estas conclusiones con distintas entidades a las que se invitó a participar en el programa, se desarrolla ahora una nueva etapa que permitirá extender sus beneficios a las personas usuarias de las organizaciones participantes.

En palabras de la coordinadora del área de Mayores de Afundación, Sabela Couceiro, «lo que procuramos en la Obra Social de ABANCA es, tras este recorrido realizado, compartir aprendizajes con otras entidades y generar una red en Galicia de agentes sociales del ámbito del envejecimiento activo y saludable con interés en trabajar la mejora del bienestar emocional de las personas a medida que envejecemos».